Elaborado en 1958 y con un trabajo que sólo demandó un par de horas, el Tennis for Two (Tenis para dos) constaba de una línea horizontal y otra vertical ubicada en el centro que hacía las veces de red.

Éste fue considerado el primer videojuego de la historia e irónicamente su diseñador, William Higinbotham, nunca lo patentó. Este físico estadounidense, considerado también uno de los padres de la bomba atómica, jamás imaginó que su juego, diseñado a partir de un osciloscopio con el que simplemente pretendía entretener a través de un par de mandos a los visitantes del museo en el que trabajaba, sería el pionero en una industria que hoy -50 años después mueve miles de millones de dólares cada año a nivel mundial. Evolución.

En 1972, Nolan Bushnell fundó Atari y comercializó el Tennis for Two, con el nombre de Pong. Pero el primer boom comercial se llamó Computer Space y fue creado por el mismo Bushnell antes de fundar Atari. En 1975, se presentó el Indy 800, primer videojuego en color de la historia que permitía competir a ocho jugadores a la vez.
La llegada de Pac-Man en 1979 resultó un éxito. Se convirtió en un fenómeno mundial y acabó con las reglas impuestas.

La acción shoot-em-up (disparar a todos) fue reemplazada por un formato único, humorístico y poco violento.

Pese a que el padre de los videojuegos falleció en 1994, alcanzó a ver sin duda cómo la industria que inició sin proponérselo ha marcado la infancia y la juventud de millones de personas (me incluyo) en todo el planeta que, en su mayoría, siguen fielmente sus pasos.

Según un estudio, los videojuegos enseñan a los niños a pensar estratégicamente e incrementan su capacidad para resolver todo tipo de problemas, yo personalmente noto por temporadas cierta agilidad mental, sobretodo cuando juego al Brain o alguno de puzzle.

Hoy, en todo el mundo, los padres se involucran y preocupan más por lo que juegan sus hijos y, a la vez, controlan mejor sus contenidos.

Fuente: www.correoperu.com